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Review: The Adhesive Duck Deficiency (3×08)

El último capítulo de The Big Bang Theory nos ha sorprendido bastante. Divertido como siempre, a primera vista parece que no ha ocurrido nada importante en la trama. Pero sólo hay que rascar un poco en la superficie para darse cuenta de que un personaje está sufriendo pequeños grandes cambios.

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El capítulo comienza con Leonard, Raj y Howard de campamento en mitad de una montaña. No se trata de una simple excursión al campo para estar en contacto con la naturaleza. Nuestros chicos siempre tienen una meta científica en mente, en esta ocasión se trata de avistar una lluvia de meteoritos prevista para esa misma noche. Para matar el rato, consiguen sintonizar mediante una sofisticada antena la programación de la costa oeste de la HBO, con programas tan interesantes como Real Sex o la película Dune.

La pregunta que a todos nos asalta es: ¿dónde está Sheldon? ¿Cómo ha podido quedarse atrás en una expedición como esta? Pues bien, el Dr. Cooper tiene motivos de peso para no haber asistido a tan importante acontecimiento astronómico. Se ha quedado en casa terminando un informe sobre su querida teoría de cuerdas. Para divertirse un poco, Sheldon usa su imaginación y se convierte por un instante en el comandante de una nave estelar. En su bitácora va apuntando los detalles de esa noche, aunque todavía no se imagina las aventuras que le esperan…

"Extraño la calidez de la compañía humana"... un claro Bazinga!

"Extraño la calidez de la compañía humana"... un claro Bazinga!

Mientras Sheldon intenta hacer un pedido imposible a un restaurante de comida india, escucha a lo lejos la desesperada voz de Penny pidiendo ayuda. Sheldon se acerca a su piso rápidamente, pero por el camino no puede evitar detenerse en cada puerta para, como de costumbre, llamar compulsivamente: toc toc toc «Penny»; toc toc toc «Penny»; toc toc toc «Penny»… Cuando por fin Shelly llega a donde está Penny, se la encuentra tumbada en la ducha. La pobre ha resbalado y al parecer se ha dislocado el hombro, por eso no puede levantarse ella sola. Este es el momento que da sentido al caprichoso título del capítulo, pues Sheldon empieza a explicarle a Penny que para evitar los resbalones, él tiene en su ducha una serie de «caprichosas» pegatinas de patos con paraguas.

Después de ayudarla a levantarse, Penny le pide por favor a Sheldon que la lleve a urgencias lo antes posible. Sheldon se resiste un poco, pero finalmente accede a llevarla para que nunca se diga que «el Dr. Sheldon Lee Cooper ignoró las damiselas de una damisela en apuros».

Mientras tanto, los chicos siguen esperando pacientemente la lluvia de meteoritos en su tienda de campaña. Howard regresa de una expedición para conocer el terreno. Viene contento porque ha encontrado a dos profesoras de mediana edad que automáticamente pasan a convertirse en un objetivo de conquista para él y para Raj. Además, le han regalado una bolsa de galletas artesanales que tienen muy buena pinta. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, tal vez que Howard pasó un poco por alto el aspecto de estas señoras. A lo mejor estas profesoras no son como él se imaginaba y la receta de las galletas no es la convencional. Ya veremos qué pasa más adelante…

Ahora viene una curiosa escena erotico-festiva. La situación parece un poco fan service por parte de los guionistas hacia quienes quieren ver un lío entre los personajes más antagónicos de la serie: Penny y Sheldon. Penny tiene que vestirse pero no puede por culpa de su brazo. Por eso el propio Sheldon tiene que vestirla. Escoger alguna prenda del gusto de Penny ya es muy difícil, pero además ponérsela con los ojos cerrados es un desafío imposible. ¿Qué parte de la anatomía de Penny tocó accidentalmente Sheldon mientras intentaba pasar su brazo por la manga? Hagan sus apuestas, de momento creo que nos quedaremos con la duda.

Las manos quietas, Sheldon, que eso no es el brazo.

Las manos quietas, Sheldon, que eso no es el brazo.

De vuelta al camping, podemos comprobar cómo Leonard, Raj y Howard están sufriendo los efectos de alguna sustancia alucinógena que tenían las galletas. Leonard empieza a sentir lo rápido que se mueve la Tierra. Lo mejor de todo es que Raj, después de entrar en un estado de máxima concentración, consigue detener un poco ese movimiento. Después de esto vienen las carcajadas por cualquier tontería.

Sheldon y Penny están listos para partir hacia el hospital. Bueno, quizá decir eso sea precipitarse un poco. Están dentro del coche, pero antes de iniciar la marcha Sheldon tiene que cercionarse de que la distancia del asiento sea la correcta, de que los espejos estén bien regulados, y un montón de cosas más. A Sheldon no le gusta conducir y además es algo que se le da francamente mal. Conduce muy lento por exceso de precaución y además se alarma con cada sonido extraño que hace el vehículo: un maniático del orden y de la seguridad no puede sentirse cómodo con un coche que lleva años con un piloto de avería encendido, es lógico. En un momento del viaje, Sheldon se atreve a preguntarle a Penny por qué lleva tatuado un caracter chino que significa «sopa» en el muslo derecho. Problema número uno: Penny está convencida de que ese caracter quiere decir «coraje», pero bueno, allá ella con su error. Problema número dos: ¿cómo lo vio si estaba con los ojos cerrados? Como en el mito de Perseo y la Medusa, el héroe siempre echa una mirada de soslayo…

Al principio todo el mundo conduce así, ¿no?

Al principio todo el mundo conduce así, ¿no?

La noche del resto de los nerds está siendo bastante ajetreada. Raj fantasea con ser el rey de los conejos. Leonard reflexiona profundamente sobre su nombre, no le gusta: lleva implícita la palabra nerd, Len-nerd. Y el pobre Howard rememora el momento traumático en el que perdió la virginidad con su prima Jeanie. Para colmo de males, luego les entra un hambre atroz y comienzan a comportarse como animales cuando ven que no les queda nada en la nevera.

Una escena de destrucción total.

Una escena de destrucción total.

Ya en el hospital, Sheldon comienza a rellenar la ficha del accidente de Penny. Las preguntas del físico se hacen tan repetitivas y sistemáticas que finalmente Penny ya no lo aguanta y le pide por favor que simplemente intente confortarla sin más. Shelly hace lo que puede, pero está tan poco acostumbrado a ser amable que casi se engarrota, no sabe ni dónde colocar las manos y además su cara adopta una extraña mueca propia del Joker de Batman. Se agradece la intención, pero ¡qué miedo!

Aunque parezca pura maldad, es justo todo lo contrario.

Aunque parezca pura maldad, es justo todo lo contrario.

Cuando regresan del hospital, Penny se encuentra bastante drogada por el efecto de los calmantes. En ese estado de embriaguez consigue hablarle a Sheldon con mucha sinceridad. Ella sabe que a pesar de su apariencia de androide extraño y antipático, Sheldon está lleno de amor, y por eso le compara con el adorable robot protagonista de la película Wall-E. Al final, hasta le pide que le cante la canción Soft Kitty (Gatito Suave) que la madre de Sheldon le cantaba a este cuando era pequeño y estaba enfermo. Es más, Penny le propone a Sheldon que canten juntos. Al principio el Dr. Cooper se muestra confuso, pero la insistencia de Penny y su dulce voz le acaban convenciendo. Gracias a esto pudimos disfrutar de un bonito y atípico dúo cantando una tierna canción de cuna.

Soft Kitty, Warm Kitty, Little ball of fur...

Soft Kitty, Warm Kitty, Little ball of fur...

En su aventura por la montaña, los físicos encuentran algo de comida de la madre de Howard y empiezan a devorarla como orcos. Al final se olvidan de la lluvia de meteoritos y se pasan lo que queda de noche en torno a una hoguera y riéndose de la traumática historia de Howard.

¿Nunca habéis tenido la sensación de que olvidáis algo y no sabéis qué es?

¿Nunca habéis tenido la sensación de que olvidáis algo y no sabéis qué es?

The Adhesive Duck Deficiency es en muchos sentidos un capítulo de relleno, ya que las tramas principales de la serie no se mueven hacia ningún punto. Eso es lo que parece a primera vista, pero nada más lejos de la realidad. Al igual que en el anterior capítulo, podemos comprobar cómo Sheldon va venciendo poco a poco su apatía social. Además, ya sabemos que es todo un caballero con las damas. Y quién sabe, a lo mejor los guionistas algún día nos dejan con la boca abierta y Sheldon comienza a sentir algo por Penny. Cuando empecé a escribir la review me parecía algo simplemente descabellado. Después de haber escuchado un par de veces a este dúo cantando Soft Kitty, empiezo a imaginar que todo es posible…

Lo mejor del capítulo:

-La ironía de Sheldon al principio, cuando está grabando su bitácora estelar.

-La compulsiva manía de Sheldon de tocar en las puertas. No se detiene ante ninguna situación.

-El momento erotico-festivo en el que Sheldon viste a Penny. Nunca habríamos imaginado esto.

-Leonard: «¡Puedo sentir que la tierra se mueve! ….  Se mueve muy deprisa, ¡Raj baja la velocidad!».

Raj: » ……  >.< ……. Ok, ¿qué tal así?»

Leonard: «Mejor, gracias».

-Sheldon conduciendo. Especialmente la cara de concentración/pánico que pone al frenar.

-Las paranoias de Leonard, Raj y Howard drogados. Escoja su favorita.

-La canción de Soft Kitty cantada a dúo por Penny y Sheldon. ¡Qué tierno!

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