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Review 3×22: The Staircase Implementation

Las escaleras. Sin duda, uno de los escenarios clave en The Big Bang Theory. Muchas son las conversaciones que se han mantenido subiendo o bajándolas, muchas las situaciones divertidas, y algunas también tristes. Y la pregunta siempre era la misma. ¿Qué le pasó al ascensor? Un capítulo retrospectivo, lleno de flashback y respuestas que todos esperábamos. ¿Cómo se conocieron Sheldon y Leonard? ¿Quién era el anterior compañero de piso del Dr.Cooper? ¿Cuán ridiculos eran los peinados de nuestros nerds hace unos años? Todo esto y mucho más en el nuevo capítulo de The Big Bang Theory, y como no, en nuestra review.

Tras unos últimos capítulos prácticamente protagonizados por la tormenta sentimental Penny-Leonard, se echaba en falta una buena ración de Dr.Cooper. Los guionistas de The Big Bang Theory se han guardado durante las dos primeras temporadas un par de ases importantes en la manga: La historia de cómo se estropeó el ascensor y cómo se conocieron Sheldon y Leonard. Pues bien, las respuestas se encuentran en este mismo capítulo, contadas por Leonard a una paciente Penny, quien empieza haciéndose la pedicura y acaba haciéndosela a su ex… Un poco rara la relación de estos dos, ¿No)

"¿Qué está pasando ahí fuera?"

"¿Qué está pasando ahí fuera?"

El caso es que la rubita parece muy interesada en la historia que Leonard le cuenta, y más lo estaría si pudiera verla tan cristalinamente como nosotros. El Dr.Hofstadter aparece en su futura vivienda con candidez en el rostro e ilusiones renovadas por encontrar un buen piso y, por qué no, un compañero con el que entablar amistad. No obstante, antes de llegar a la puerta recibe dos pistas que, desde luego, no son buena señal: Primero, la advertencia del primer compañero de piso de Sheldon:

Huye, tío, corre lejos, corre rápido.

Hay que ser muy valiente para no salir corriendo después de escuchar eso, pero… ¡Bah! Leonard no se asusta. No obstante, al llamar al 4B la cosa comienza a ponerse peor. El «personaje» que vivía en el piso que ahora pertenece a la camarera califica a Sheldon de loco. ¡Wow! El Dr.Cooper tiene gran (y merecida) fama entre sus vecinos…

La verdad es que Penny es más agradable a la vista.

La verdad es que Penny es más agradable a la vista.

El esperado momento llega, y Sheldon y Leonard se conocen por primera vez. Tras preguntas preeliminares de seguridad, el Dr.Cooper deja a su futuro compañero entrar a su hogar… y vaya hogar. Lo cierto es que siempre me había preguntado como alguien como Sheldon Cooper podía haber decorado tan magníficamente su casa. Ahora sabemos que la decoración fue obra de Leonard, cómo no. El caso es que al Dr.Hofstadter parecen divertirle las continuas pruebas a las que le somete Sheldon: física, psicología e incluso un cuestionario acerca de sus evacuaciones: podrá hacerlas a las 7:30, no a las 8. Esto, que sigue sin asustar a Leonard, le lleva a que de una vez por todas pueda conocer la que será su habitación. Hará falta una mano de pintura para borras las inscripciones tenebrosas en contra del Dr.Cooper que hay en la pared, pero, ¡Ey! es amplia.

Hogar, dulce hogar.

Hogar, dulce hogar.

Convivir con Sheldon no es nada fácil.

Convivir con Sheldon no es nada fácil.

El flashback continúa con la esperada firma del contrato por parte de Leonard. Tras la clausula de «televisión y cine», el Dr.Cooper saca la de «Miscelánea», en ella Leonard descubrirá que el piso tiene su propia bandera (celeste y con león rampante dorado), además de una larga lista de condiciones. ¿Por qué Leonard aguantaba todo eso? Vivir con Sheldon se convertiría en un reto personal, algo así como un videojuego. Qué inconsciente para ser un físico. Sin embargo, la primera inclusión de Sheldon en la vida privada de Leonard había significado que éste se librara de la cárcel por pasar un secreto federal a una espía norcoreana. El físico se empezaba a sentir en deuda con el Dr.Cooper… tal vez vivir con él no fuese algo tan negativo.

La verdad es que la bandera tiene clase...

La verdad es que la bandera tiene clase...

¡Cuidado con lo que le cuentas, Leonard!

¡Cuidado con lo que le cuentas, Leonard!

A estas alturas del capítulo, todos nos preguntábamos «¿Y qué hay de Raj y Howard. Pocos segundos después, vemos a Sheldon entrar a su apartamento… y allí están. Qué pelo. Qué ropa. Desde luego, Raj tiene toda la pinta de una estrella recién llegada de Bollywood, y nuestro Howie… en fin, su apariencia actual ya es alocada, así que la de antaño…
Por cierto, gran detalle que estén jugando a la Gamecube para darle un toque más retro al flashback. Muy bien cuidado, señores guionistas. El caso es que el Dr.Cooper se siente muy ofendido porque su nuevo compañero ha traído amigos (¡y un sofá!) sin previo aviso… o eso es lo que él creía. ¡Traicionado por su propio filtro de spam!. El primer contacto de los cuatro nerds es fabuloso: Sheldon mostrándose tan «agradable» como siempre, Howard tan irónico y Raj tan… ¡Hilarante!. Sin duda forman un gran equipo, por mucho que el Dr.Cooper parezca estar en contra del contacto humano. Cansados por la actitud del físico, Leonard, Raj y Howard deciden irse a un lugar tranquilo. Y allí se queda Sheldon, inspeccionando su territorio y acomodándose en él. Sí, ESE sería su sitio…

Imagen histórica. ¡Qué tres!

Imagen histórica. ¡Qué tres!

Sheldon encuentra su lugar en el mundo.

Sheldon encuentra su lugar en el mundo.

Pero Penny seguía buscando la respuesta: ¿Por qué Leonard le tiene cariño a Sheldon? La respuesta es bien sencilla: está en eterna gratitud con él. Si primero, y de forma involuntaria, le había salvado de las garras de una espía norcoreana, después le había salvado la vida y una posible condena de prisión. Y es que al Dr. Hofstadter no se le ocurre otra cosa que intentar manipular un nuevo y peligroso super combustible para hacer volar un cohete que Howard hizo en plan manualidad. ¡Menuda irresponsabilidad, Doc!. Nuevamente, Sheldon Cooper vuelve a demostrar que, intelectualmente, está por encima del grupo, y rápidamente aprecia que el trabajo de Leonard es peligroso. Al principio éste lo niega, pero cuando empieza a echar humo… a correr. ¿Dónde meter un bidón de combustible a punto de explotar? Antes de que Leonard se suicidara metiéndose con él en el ascensor, Sheldon lo saca de allí y cierra las puertas: El bidón explota espectacularmente, y Leonard se libra por los pelos y gracias a su compañero de una muerte segura.

"Oh, oh..."

"Oh, oh..."

¡¡Boom!!

¡¡Boom!!

Ah… juventud, divino tesoro. Época en la que las locuras e irresponsabilidades nos invaden a todos. Aunque no a Penny, quien simplemente iba al instituto, hacía labores por la comunidad… ¡Ja, que te lo has creído rubita!

¿Embarazada o no? ¡Fantástico peinado!

¿Embarazada o no? ¡Fantástico peinado!

Bravo, guionistas de The Big Bang Theory. The Staircase Implementation era necesario y muy esperado, y lo habéis llevado magníficamente bien. Sheldon necesita a Leonard, como Leonard necesita a Sheldon. Es una simbiosis complicada, pero, ¡Eh! Una simbiosis. Puede que vivir con el Dr.Cooper sea muy duro, pero tener una mente privilegiada en casa nunca puede venir mal. En fin, un capítulo que se a hecho esperar, pero que ha merecido la pena. ¿Qué nos depararán los siguientes? ¡Falta poquísimo para la Finale!

A continuación, los mejores momentos del capítulo:

· El look retro de cada uno de ellos. Mis favoritos, Raj y Penny.

· El no-look de Sheldon. Un personaje como él NUNCA cambia su apariencia.

· El antiguo inquilino del 4B. ¿Cómo? ¿Quién? ¿Por qué?

· La espía norcoreana. Pero bueno, Leonard… ¿Qué amistades son esas?

· La bandera del apartamento. Estilosa y muy europea.

· El montaje del episodio: Nos ha encantado la forma en la que Leonard cuenta la historia, mientras Penny y él se pintan las uñas muy femeninamente.

¿Qué te ha parecido el episodio? ¿Tienes algo que añadir? Los comentarios, más abajo…

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