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Review 3×21 The Plimpton Stimulation

Sólo ha pasado un capítulo entre la ruptura de Leonard y Penny. No somos nuevos viendo cómo funcionan las rupturas dentro de las comedias de situación: ruptura, periodo de abstinencia con depresión incluida, flirteos varios, nueva aproximación y desenlace definitivo. Copie y pegue esta fórmula las veces que sea necesario en función de lo que dure la serie. El anterior capítulo jugó un divertido papel al mostrar la actitud extraña y desorientada que toman los amigos de una pareja que acaba de romper. Lo que ha ocurrido en este capítulo es algo lógico dentro del arco argumental que suelen seguir estas situaciones, pero sin duda nos ha sorprendido lo rápido que ha pasado y sobre todo que le haya pasado antes a Leonard que a Penny. Comencemos pues con el análisis del capítulo.

Nuestros inseparables nerds se encuentran almorzando en la cafetería de la universidad como de costumbre. En mitad de la conversación, Sheldon saca un documento que le quiere enseñar a Leonard. Se trata de un punto de su extenso tratado de compañeros de piso, el cual le otorga la potestad de traer a una chica al piso durante las dos próximas noches.

La cara de sarcasmo y preocupación de Howard no tiene precio.

Leonard, Howard y Raj no saben cómo encajar esto. Howie incluso ironiza con la posibilidad de que Sheldon esté planeando raptar a alguien, a saber con qué propósito, y se le ve realmente preocupado. La sorpresa se vuelve aún mayor cuando descubren que la mujer invitada por Sheldon no es otra que Elizabeth Plimpton, una prestigiosa doctora con la cual Shelly intercambia correspondencia (por temas puramente científicos, claro está) y que viene a Pasadena para optar a una plaza en la universidad. Leonard se muestra entusiasmado ante la idea, ya que la admira por su obra divulgativa.

En la siguiente escena Sheldon se encuentra con Penny en las escaleras del piso. El afán previsor y maniático que le caracteriza le ha llevado a comprar compresas con alas y yogures dietéticos, medias, jabones perfumados… en definitiva, productos que según su racional sentido común harán más agradable la estancia de su invitada. A Penny también le cuesta creer lo que está sucediendo, pero viniendo de Sheldon todo cobra cierta lógica.

Por fin llega el gran encuentro y tanto Sheldon como Leonard están muy nerviosos. Para el doctor Cooper se trata de una ocasión irrepetible que sentará grandes bases de cara a su futuro (algún día tendrá que contarle esto a su sufrido biógrafo) y para Leonard también es muy importante, ya que está a punto de conocer a uno de sus ídolos.

Pronto descubriremos que la Dr. Plimpton no es tan "inocente" como parece.

La doctora Plimpton cumple con el estereotipo de científica brillante y despistada. Después de un formal apretón de manos con Sheldon, Leonard le da la bienvenida. Se le nota bastante nervioso. No sólo está delante de una persona a la que admira, sino que además es muy guapa y él está algo desentrenado en cuanto eso de ser soltero y conocer a nuevas mujeres. Tartamudea, se repite y dice expresiones como “hi-llo” o “sleep-night”, fruto de no saber si usar saludos formales o coloquiales. A todos nos ha pasado eso, ¿verdad? ¿VERDAD?

¡Lo juro! ¡Soy inteligente!

La atropellada presentación termina y Leonard se siente mal porque cree que ha quedado como un estúpido ante Elizabeth. Sheldon pasa por alto todas estas irrelevantes convenciones sociales y comienza a explicarle a la doctora Plimpton cuáles son las características de la habitación en la que va a dormir, centrando siempre su discurso en las vías de escape habilitadas en caso de Apocalipsis y en el horario establecido para ir al cuarto de baño. Prioridades fundamentales de esta vida, vaya. Resulta muy curioso ver cómo Elizabeth se interesa en preguntar por el estado sentimental de Leonard. Parece una persona observadora que además guarda varias sorpresas que descubriremos ahora mismo…

La Dr. Plimpton sabe cómo hacer que la ciencia sea divertida.

Elizabeth llama a la habitación de Leonard, el cual se encuentra leyendo su libro. Argumentando que no puede dormir, entra y comienza una jovial charla con el científico, que ahora se muestra mucho más tranquilo y cómodo. La situación se vuelve un poco más extraña cuando Elizabeth le suelta que escribió el capítulo 6 totalmente desnuda y a continuación se desviste delante de él mientras explica una de sus teorías científicas. Leonard está todavía dolido y confuso por su ruptura con Penny, pero digamos que es imposible rebatir los argumentos de la doctora Plimpton.

Vale, llegados a este punto, nadie está cómodo con la situación.

A la mañana siguiente Sheldon se despierta puntual como siempre y comienza con su test vocal matutino. Leonard y Elizabeth se levantan alegres y retozones (como es normal) y aunque Sheldon no lo entiende a la primera, lanza una histriónica y fingida risotada porque seguramente se trate de alguna de esas convenciones sociales que a él se le escapan. La situación se vuelve ciertamente violenta cuando Penny llama a la puerta. Se ha quedado sin gasolina en el coche y necesita que sus amigos le lleven al trabajo. Sheldon hace una escueta presentación entre las chicas porque tiene prisa para seguir con lo suyo. Un pequeño gesto de Elizabeth hacia Leonard le indica a Penny que han pasado la noche juntos… lo cual no le hace ninguna gracia. Ella misma rompió con Leonard, es cierto, pero existe esa especie de norma no escrita por la cual pasa un tiempo de “duelo” y reflexión en el cual los novios que se han separado no comienzan otras relaciones por el vivo recuerdo que aún tienen de sus parejas. Leonard ciertamente ha ido deprisa, pero en cierto modo no ha sido su culpa, la tentación simplemente vino hacia él. Penny intenta contenerse, decir que no ha pasado nada, pero realmente no puede evitar sentirse dolida por ello. A Sheldon tampoco le gusta el cariz que está tomando esto: cualquier distracción sexual de la Dr. Plimpton puede repercutir negativamente en sus investigaciones, y está claro que eso es imperdonable. Finalmente Penny decide irse en autobús y Sheldon se queda con un considerable enfado.

En la siguiente escena Leonard, Howard y Raj están almorzando en la universidad. Raj no para de beber de una pequeña petaca con Nyquil (un medicamento para el resfriado), que gracias a su 10% de alcohol le mantiene lo suficientemente borracho como para hablar con Elizabeth Plimpton. Leonard saca el tema de que no ha podido dormir en toda la noche. Quiere presumir ante los demás de que se acostó con Elizabeth, pero lo hace de forma tan sutil que ni Howard ni Raj consiguen pillar lo que dice, sólo deducen que pasó una mala noche y que no pudo dormir porque también se ha resfriado.

Raj es consciente de que va a necesitar más Nyquil para sobrellevar la situación.

Al poco rato llega Sheldon y presenta oficialmente a Elizabeth a Howard y Raj. Leonard se ofrece para ir por un café para Elizabeth, momento que la doctora aprovecha para insinuarse directamente a Raj. En ese momento los espectadores nos damos cuenta de que Elizabeth no sintió un flechazo por Leonard, sino que simplemente fue un devaneo sexual más y que ahora está dispuesta a ir a por su siguiente presa.

Es difícil resistirse a una científica tan sexy y desinhibida.

Dicho y hecho. Después de la familiar cortinilla del átomo Howard está llamando a la puerta de Raj. Es noche de Halo y parece que esta vez toca en casa del informático, pero Raj tiene planes mucho más importantes que no pueden esperar. A pesar de que intenta impedírselo, Howard entra y se encuentra con la Dr Plimpton sentada en el sofá y tomando una copa en una actitud bastante desinhibida. Ni corta ni perezosa, Elizabeth le propone un juego de rol a Howard: él será el chico del reparto y ellos no tienen dinero para pagarle, así que tendrán que llegar a algún tipo de acuerdo. Mientras Elizabeth va a ponerse algo más cómodo, Howard y Raj debaten lo que va a pasar dentro de unos minutos. A Howard le entusiasma la idea del trío, pero Raj no quiere compartir su conquista. Además argumenta que Howard tiene novia, pero para sorpresa de todos el ingeniero espeta que rompió con ella hace unas semanas. Sabemos que Bernadette iba a quedar fuera de la serie porque ya llevaba muchos capítulos sin aparecer, pero desde luego esta vez los guionistas se han lucido borrándola así de un plumazo…

Los planes de Raj se van complicando poco a poco.

Como ya dijimos antes, es la noche de Halo y las consecuencias no tardarían en llegar. Leonard también aparece en escena para echar unas partidas sin saber que en el piso de Raj se está preparando un juego bien distinto. Cuando Elizabeth descubre que ha llegado Leonard, lejos de incomodarse se alegra mucho: desde luego tiene un apetito sexual muy voraz. Los chicos no comparten su mismo entusiasmo, ya que formar un cuarteto como éste implicaría que los tres amigos estuvieran desnudos unos delante de otros. Pensar en ello hizo dudar hasta al propio Howard. Raj fue muy avispado, y con la excusa de interpretar una entrada dramática sacó a sus amigos al pasillo y echó el cerrojo de la puerta. Ahora a Raj le toca hacer el papel de casero y a Elizabeth el de niña mala que no tiene dinero para pagar.

¡Buena jugada, Raj! Ahora, a por el pago del alquiler.

El capítulo finaliza con un encuentro entre Leonard y Penny. Mientras suben las escaleras, el científico intenta explicarle a su exnovia por qué acabó liándose con Elizabeth. A pesar de que Penny no quiere escuchar esas razones, Leonard se esfuerza por ofrecer una causa lógica. Después de un largo e incómodo silencio sólo consiguió exponer un motivo bastante obvio y básico: “Ella me dejó”.

En situaciones así es mejor dejar las cosas estar y no darles muchas vueltas.

Este capítulo ha seguido una rutina habitual dentro de las rupturas en las comedias de situación. Sin embargo, lo que nos ha sorprendido es que haya sucedido tan pronto y que le haya pasado precisamente a Leonard. Los guionistas jugaron hábilmente con las promos, haciendo que la doctora Plimpton pareciese un ligue de Sheldon, algo que a estas alturas sabemos que sería imposible, al menos no de una forma tan directa. En general me ha parecido un capítulo muy bueno y arriesgado (introducir a una científica ninfómana no es algo muy típico) en el cual Sheldon ha cedido un poco de protagonismo ante las continuas situaciones erótico-festivas que han salpicado el episodio. Lo que no me ha gustado tanto es la forma en la que se han desecho de Bernadette, ya que es un personaje que me caía muy bien. Intuíamos que ya estaba fuera de la serie desde hace semanas, pero creo que su marcha merecía una explicación mejor.

Lo mejor del episodio:

Howard: ¿Estás pensando en secuestrar a una mujer?

Sheldon: ¿Sarcasmo?

Howard: Sí, pero mezclado con una genuina preocupación.

Sheldon: ¡Oh Penny! ¡Excelente! Tengo una pregunta acerca de estas compresas. ¿Las alas son realmente funcionales o he sido víctima del bombardeo comercial?

El «hi-llo» y el «sleep-night» de Leonard. Grandes patinazos mentales. Y «Hi-low» como respuesta también mola mucho.

Sheldon: Buenas noches. Ah, y si hay un Apocalipsis, buena suerte.

Sheldon: Dr. Plimpton, Penny, una camarera que no entiende el papel que juega la gasolina en un motor de combustión interna.

Leonard: Penny, si quieres puedo llevarte.

Penny: Oh, no, así está bien. Podrías resbalar con una cáscara de plátano y embarazarme.

Raj: ¿Te compraste una almohada amorosa japonesa?

Howard: ¿Cómo puede ser una almohada del amor otra persona?

Raj: Si la amas y le das un nombre, lo es.

La jugada de Raj para quedarse él sólo con Elizabeth.

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