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Parecidos Razonables: La personalidad de Sheldon

Los seguidores de The Big Bang Theory hemos de admitir cierta verdad: Sheldon, uno de los mejores y más complejos personajes de la historia de las
series, no es ni el primero ni el único que tiene una personalidad tan peculiar. Aunque sí es el mejor haciéndolo, desde luego. En la pequeña pantalla ya había protagonistas cuya característica definitoria era ese raciocinio exacerbado que en ciertos momentos carece de lógica para nosotros, «simples» expectadores que no somos capaces de comprender cómo funciona la mente de un genio, antes de que nuestra serie favorita viera la luz.


Pero esa superioridad existente en estos personajes, esa inteligencia que les distingue de nosotros y que consigue hacer que lleguen a lo más alto en su vida profesional, les asfixia en las relaciones personales de tal forma que no saben cómo enfrentarse a ellas. Son personas totalmente descompensadas, destacando mucho en un campo y dejando otros totalmente vacíos.

He encontrado dos ejemplos, anteriores aThe Big Bang Theory y completamente diferentes entre sí, que respaldan mis afirmaciones: Temperance Brennan (Emily Deschanel), protagonista de la serie Bones y ni más ni menos que Octavio Augusto (Simon Woods) en la serie Rome.
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Temperance Brennan es, segun Wikipedia, «una excelente antropóloga forense especialista en huesos que suele ser requerida por el Departamento de Homicidios del FBI para resolver los crímenes más inusuales que necesitan de su excepcional capacidad para encontrar cualquier indicio que les ayude atrapar al culpable». No obstante, su absolutamente insensible y racional mentalidad hace que, pese a ser una gran investigadora, no lleve nada bien sus relaciones personales, dé unos horribles consejos sobre cómo afrontar las relaciones y tenga problemas con su compañero de trabajo. Según mi punto de vista, los guionistas han dado una vuelta de tuerca de más a esta parte de la personalidad del personaje, volviéndose casi cómico y tan irreal que estropea un poco la serie, que no está nada mal.

41lrpzsv00113054_000Este caso es mucho más interesante. Apostaría a que Octavio Augusto, primer emperador de la historia de Roma, sufría el mismo trastorno que nuestro amigo Sheldon (si es que la adaptación televisiva del personaje es fiel con la historia). Esta serie, que fue estrenada en España con el inicio de la cadena Cuatro, narra la historia que va desde el regreso de Cesar de la Galia hasta que Octavio se proclama Emperador. Pues bien, durante las dos temporadas que ocupa podemos observar lo frío y calculador que es (normal, viendo lo lejos que llegó siendo tan joven), pero lo que más llama la atención es cómo se relaciona: sabe muy bien lo que pide la sociedad de él, por lo que se casa, mantiene relaciones, organiza cenas… pero todo desde un punto de vista distante, no porque él quiera sino porque sabe que tiene que hacerlo en una sociedad como la suya. Hay que ver la serie, sobre todo la segunda temporada, para darse cuenta de las similitudes entre el cómico de Sheldon y el maníaco con ansias de poder de Octavio.

Pero no hay ni habrá personaje que lleve este problema de una forma tan desternillante como Sheldon, eso seguro.

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